Fiesta de la matanza en la Venta Magullo

El fin de semana 6 y 7 de febrero nos fuimos a Segovia para disfrutar de una fiesta de la matanza que La Venta Magullo organiza.

Llegamos sobre la una a Segovia, ciudad que siempre impresiona, por muchas veces que la visites. Antes de comer y para ir abriendo apetito, llegamos hasta el Santuario de la Fuencisla, donde dejando al lado el camino de Arévalo llegamos hasta el mirador también llamado de la Fuencisla contemplando desde allí, unas preciosas vistas del Alcázar. Después de bajar paseamos a lo largo del río Eresma en una ruta maravillosa,  disfrutando de la buena mañana y de la conversación con todos.

Mirador de la Fuencisla
Mirador de la Fuencisla
Alcázar de Segovia
Alcázar de Segovia
Valle del Eresma
Valle del Eresma

Con la caminata llegamos a comer y después por la tarde teníamos dos horas de baile que compartimos con las “Aguederas”, sesenta mujeres vestidas con sus trajes regionales. Por la noche y después de cenar, pudimos bailar otras dos horas. El día había sido intenso y no había que trasnochar demaseado. Para rematar, cayó una nevada intensa que en menos de media hora cubrió todo con su manto blanco .

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 Al día siguiente, y después de un desayuno más o menos copioso, fuimos a dar un paseo por las calles de Segovia, no muy largo, pues había que estar a las doce menos cuarto en la Venta Magullo para el comienzo de la fiesta de la matanza.

Mucho más que baile en Segovia Mucho más que baile en la catedral de Segovia

Menos mal que no se ve matar al pobre animal. Dentro de una carpa, que algo quitaba el frío, degustamos pastas, chorizos, morcillas, torreznos y algún traguito de aguardiente y de vino en porrón. Nos amenizaron la estancia dos magníficos showman con chistes, historias, jotas e incluso cha cha chas y merengues.

Venta Magullo
Venta Magullo

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Después de este aperitivo pasamos al restaurante, para calentarnos con una buena sopa castellana y deleitarnos con un cochinillo exquisito. Pero no podíamos descansar todavía pues bajamos a la discoteca que tiene la Venta y allí bailamos boleros, bachatas y ruedas de salsa y de merengue. Pronto llegó la hora de marcharse.

Fiesta de la matanza

Con cierta tristeza nos dijimos adiós, hasta el próximo viernes en clase, pero nos había quedado el regusto de un fin de semana de comida y baile extraordinario.

Fiesta de la matanza

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